Las Siete Maravillas del Mundo
Hoy que medio planeta estará pendiente de esa gran operación de marketing conocida como Las Nuevas Maravillas del Mundo no está de más recordar que las Siete Maravillas del Mundo no eran más que una lista personal de obras que distintos autores del mundo clásico consideraban dignas de ser visitadas. Ningún consejo de sabios, reyes o ciudadanos les dió nunca un carácter oficial a estas listas cuyo contenido podía llegar a variar según el autor que las refiriera, pues no en vano no coexistieron todas en la misma época e incluso de alguna se duda de su existencia.
Y la lista que se dará a conocer hoy, espectáculo mediático y negocio a partes iguales organizado por un aventurero suizo y una desconocida fundación, basada en tocarla fibra del honor patrio para que cada país intente colocar a sus monumentos destacados en la lista de candidatos, no tiene tampoco ningún carácter oficial, no se encuentra avalada por la UNESCO ni por ningún otro prestigioso organismo. Simplemente por SMS enviados por ciudadanos que en su mayoría actúan por impulso patriótico trasnochado, posiblemente en muchos casos sin conocer siquiera alguno de los candidatos en liza, votando (y pagando sms premium) simplemente por razón de nación.
Y para rematar el show, espectáculo televisivo, imagino que igualmente bien remunerado para las arcas del suizo y su fundación, en una fecha tan especial como un 07.07.07. Y como este gruñón que escribe no quiere ser menos en el uso cabalístico del día, editaré la fecha de la entrada.
Neutralidad en carbono: un gran negocio

Ha sido uno de los nuevos términos acuñados en los últimos años al calor (y nunca mejor dicho) del cambio climático, presunto o real ya es otro tema. Y no significa más que compensar con inversiones en energía verde o recursos naturales las emisiones de gases de efecto invernadero que cada uno de nosotros realizamos.
¿Algo que parece muy lejano a la vida real? En absoluto. A continuación un ejemplo que me he encontrado recientemente mientras compraba unos billetes de avión. Como de todos es sabido (y si antes no lo sabíais, ahora sí) los aviones de línea son unos de los grandes emisores de CO2 a la atmósfera. Si viajas en avión estás por tanto contribuyendo a la acumulación de estos gases en el planeta. Solución: ya que debes de viajar, haz algo por compensar esta emisión de gases, ya que después de todo el efecto es revertible. Podrías plantar un naranjo en tu jardín, contribuir durante unos días a reforestar un área, acudir a tu trabajo o estudios caminando o en transporte público en vez de en coche, etc. Pero en este mundo nuestro hasta los buenos propósitos pueden ser canalizados a través de empresas que están encantadas de cumplir con una función social (casi tanto como de coger nuestro dinero). Así, por seguir con el ejemplo, tras ofrecerte los billetes la línea aérea te ofrece su parnertship con una compañía dedicada a gestionar tu neutralidad en carbono. Así , me comunican que mi vuelo de 5134 km supondrá la emisión de 0,8 toneladas de CO2 y me ofrecen, para tranquilidad de mi conciencia ecológica, adquirir un paquete de neutralidad por 11,04€ que se invertirán en proyectos de energía renovable eólica en China, India y Nueva Zelanda, todos ellos con su certificación ecológica correspondiente. Y para mayor tranquilidad, incluso para algún día poder demostrar a mis nietos que yo no me cargué el planeta, me ofrecen hasta enviarme unos certificados de mi neutralidad en carbono.
Total, que después de desmenuzar varios de los enlaces ofrecidos uno llega a la conclusión de que su conciencia ecológica se está dedicando a financiar a empresas de energía que, por supuesto, no la van a ofrecer gratis a sus clientes. Y además no estamos hablando de instalar células solares en zonas paupérrimas de Africa o Sudamérica, no, sino de contribuir a la producción de energía en países desarrollados como China, Nueva Zelanda o India ¿Quién sale entonces verdaderamente favorecido de todo esto? Seguro que el planeta no es de los primeros en la lista …
Buscando las teclas perdidas
El Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid
Aprovechando que estos días estaré en Madrid os traigo esta iniciativa de la Comunidad de Madrid para recopilar parte de su historia. Un proyecto ni más ni menos ambicioso que la simple recogida de las mejores fotos de Madrid y sus habitantes para constituir con ellas una memoria histórica fotográfica de más de 100 años y los que queden por venir. En este archivo se recogen tanto vistas de Madrid como fotos personales, pues no en vano la historia no deja de ser historia de personas (y viendo las fotos, daguerrotipos, en blanco y negro o en color, no se diferencian en mucho algunas escenas costumbristas a pesar del paso del tiempo).
Así que para que os acordéis de mi durante estos días, aquí os dejo una vista de la Puerta del Sol en 1880 y que no ha cambiado mucho, especialmente en la multitud de gente que por allí pasa. Es lo que tienen las grandes capitales, que allá donde vayas siempre te paseas por sitios con historia.

El negocio de un navegador gratuito

¿Cuántos de vosotros usáis habitualmente el excelente navegador Firefox? Supongo que estáis al tanto de que es un producto gratuito y libre, bajo licencia GPL, desarrollado por la Fundación Mozilla. Como buena fundación sus objetivos son no lucrativos y sus recursos deben provenir inicialmente de donaciones (lo que en España llamamos patronato).
Entre sus fuentes alternativas de ingreso, que superan los 50 millones de dólares, se encuentra la cajita de búsqueda que se encuentra en la esquina superior derecha del navegador. Si alguna vez la habéis usado veréis que en ella aparece la posibilidad de buscar en Google, Yahoo o Ebay, por citar empresas privadas con ánimo de lucro, además de otras web con menos interés lucrativo como p.e. Wikipedia.
Lo que seguro que no sabes es que si alguna vez has hecho una búsqueda en Google a través de esa cajita habrás ayudado a financiar los excelentes productos de la Fundación Mozilla, pues Google (y otras como las anteriormente citadas) paga una mínima cantidad por cada búsqueda que se realiza en ella, independientemente de que se pinche en los enlaces publicitarios que luego aparecen en los resultados del buscador.
Acuerdos similares existen en otros navegadores gratuitos como Opera o Safari.
¿Qué hacéis usando Internet Explorer todavía cuando podéis usar un excelente (y seguro) producto como Firefox, gratuito y a cuya financiación se contribuye tan fácilmente como puede ser usando la cajita de búsqueda?


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