Un rato en Copenhague o cómo ver a la Sirenita en una escala de avión

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    O como jugártela a perder el avión si es que no tienes mucho tiempo. En mi caso algo más de 3 horas y media que en el aeropuerto de Copenhague pueden pasarse de tiendas porque es lo más parecido a un centro comercial que he visto. Nada de la típica tienda duty free sino tiendas de ropa y otros productos como en cualquier centro comercial. ¿Pero quién quiere ir de tiendas pudiendo ir a ver La Sirenita?
    Consejo: no hagas esto si tienes problemas de orientación o no no sabes ni papa de inglés. Con un plano es muy fácil orientarse, incluso montando en buses, y todos los daneses hablan inglés y son bastante amables.

    Desde el mismo aeropuerto puedes coger un tren que te lleva al centro de Copenhague. Pasa cada 10 minutos y el viaje son otros 10 minutos. Tu destino es “Copenhaguen C” (Copenhague Central Station) que en danés se escribe algo así como “Kovenhabn H“y para volver es muy útil saber que en danés aeropuerto se dice kastrup.

    Terminal de tren en Aeropuerto de Copenhague

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    Diferencia

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    En EE.UU. todo el mundo quiere ser Bill Gates y en España, David Bisbal.

    Xavier Sala i Martín (2006)

    (Fuente)

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    Naranjas asturianas

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    La misma causa [el comercio con América] unida a la desmembración de Portugal llenó aquella costa [de Sevilla, Cádiz y Huelva] de planataciones de naranjos y limones, cuyo comercio fue pereciendo poco a poco en los territorios de Asturias, Galicia y La Montaña, que hasta la mitad del siglo pasado abastecían de estos preciosos frutos a Inglaterra y Francia. Entre tanto las huertas de naranja de Asturias, y aún muchos prados y heredades se convirtieron en pumaradas por el aumento del consumo y precio de la sidra, y se destinaron en Galicia a otros más útiles cultivos, sin que para ello fuese necesaria la intervención de las leyes, que sea lo que fuere, nunca será tan poderosa para animar el cultivo ni para dirigirle, como los estímulos del interés.

    (Melchor Gaspar de Jovellanos, Informe de la Sociedad Económica de Madrid al Real y Supremo Consejo de Castilla en el Expediente de Ley Agraria, 1794).