Hoy que medio planeta estará pendiente de esa gran operación de marketing conocida como Las Nuevas Maravillas del Mundo no está de más recordar que las Siete Maravillas del Mundo no eran más que una lista personal de obras que distintos autores del mundo clásico consideraban dignas de ser visitadas. Ningún consejo de sabios, reyes o ciudadanos les dió nunca un carácter oficial a estas listas cuyo contenido podía llegar a variar según el autor que las refiriera, pues no en vano no coexistieron todas en la misma época e incluso de alguna se duda de su existencia.
Y la lista que se dará a conocer hoy, espectáculo mediático y negocio a partes iguales organizado por un aventurero suizo y una desconocida fundación, basada en tocarla fibra del honor patrio para que cada país intente colocar a sus monumentos destacados en la lista de candidatos, no tiene tampoco ningún carácter oficial, no se encuentra avalada por la UNESCO ni por ningún otro prestigioso organismo. Simplemente por SMS enviados por ciudadanos que en su mayoría actúan por impulso patriótico trasnochado, posiblemente en muchos casos sin conocer siquiera alguno de los candidatos en liza, votando (y pagando sms premium) simplemente por razón de nación.
Y para rematar el show, espectáculo televisivo, imagino que igualmente bien remunerado para las arcas del suizo y su fundación, en una fecha tan especial como un 07.07.07. Y como este gruñón que escribe no quiere ser menos en el uso cabalístico del día, editaré la fecha de la entrada.
Wordpress