Neutralidad en carbono: un gran negocio

Molécula de CO2

Ha sido uno de los nuevos términos acuñados en los últimos años al calor (y nunca mejor dicho) del cambio climático, presunto o real ya es otro tema. Y no significa más que compensar con inversiones en energía verde o recursos naturales las emisiones de gases de efecto invernadero que cada uno de nosotros realizamos.
¿Algo que parece muy lejano a la vida real? En absoluto. A continuación un ejemplo que me he encontrado recientemente mientras compraba unos billetes de avión. Como de todos es sabido (y si antes no lo sabíais, ahora sí) los aviones de línea son unos de los grandes emisores de CO2 a la atmósfera. Si viajas en avión estás por tanto contribuyendo a la acumulación de estos gases en el planeta. Solución: ya que debes de viajar, haz algo por compensar esta emisión de gases, ya que después de todo el efecto es revertible. Podrías plantar un naranjo en tu jardín, contribuir durante unos días a reforestar un área, acudir a tu trabajo o estudios caminando o en transporte público en vez de en coche, etc. Pero en este mundo nuestro hasta los buenos propósitos pueden ser canalizados a través de empresas que están encantadas de cumplir con una función social (casi tanto como de coger nuestro dinero). Así, por seguir con el ejemplo, tras ofrecerte los billetes la línea aérea te ofrece su parnertship con una compañía dedicada a gestionar tu neutralidad en carbono. Así , me comunican que mi vuelo de 5134 km supondrá la emisión de 0,8 toneladas de CO2 y me ofrecen, para tranquilidad de mi conciencia ecológica, adquirir un paquete de neutralidad por 11,04€ que se invertirán en proyectos de energía renovable eólica en China, India y Nueva Zelanda, todos ellos con su certificación ecológica correspondiente. Y para mayor tranquilidad, incluso para algún día poder demostrar a mis nietos que yo no me cargué el planeta, me ofrecen hasta enviarme unos certificados de mi neutralidad en carbono.
Total, que después de desmenuzar varios de los enlaces ofrecidos uno llega a la conclusión de que su conciencia ecológica se está dedicando a financiar a empresas de energía que, por supuesto, no la van a ofrecer gratis a sus clientes. Y además no estamos hablando de instalar células solares en zonas paupérrimas de Africa o Sudamérica, no, sino de contribuir a la producción de energía en países desarrollados como China, Nueva Zelanda o India ¿Quién sale entonces verdaderamente favorecido de todo esto? Seguro que el planeta no es de los primeros en la lista …

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